sábado, 5 de julio de 2014

¿Somos gente decente?

[La viñeta es de Charles Barsotti, dibujante del New Yorker y fallecido el pasado día 20 de junio] 

La gente somos, por lo general, gente decente. Pagamos nuestros impuestos, atendemos nuestras deudas y cumplimos las leyes y normas cívicas que nos hemos dado. Por eso esperamos que nuestro país esté, al menos, a nuestra altura, gobernado por gente decente que sea capaz de conducir la economía, la justicia y la política hacia condiciones cada vez mejores para nosotr@s, para la gente.

Tenemos además necesidades perentorias, como comer, beber y disfrutar de tiempo de descanso. Por eso valoramos tanto un trabajo decente que nos permita llenar la nevera con alimentos saludables para nuestra prole, calentar la casa en invierno o poder conectar el ventilador en verano; o tener ciertas garantías de que no seremos expulsados de nuestra casa y condenados, al mismo tiempo, a mantener la deuda con el banco que nos concedió una hipoteca, si es que se dan las circunstancias, siempre dramáticas, en las que no dispongamos de suficientes recursos para atender el recibo. También esperamos de nuestro país la cobertura sanitaria universal que hemos ido construyendo entre tod@s con tanto esfuerzo, el trabajo de nuestros abuel@s, nuestros padres y madres, el nuestro mismo y el de nuestros hij@s. La sanidad, como la educación, es nuestra, de la gente. Es un bien público, una construcción común, un derecho pero también una responsabilidad y un compromiso. Son cosas simples las que permiten llevar una vida decente.

Así termina, precisamente, la entrevista a Pablo Iglesias que el diario The Guardian ha publicado hoy:

 "We want a more decent country. A country with public services, a country where nobody is thrown out of their house, a country with public hospitals, public pensions, a country in which if you have work you can fill the fridge and buy school supplies for your children," he said. He shrugged as he added: "Just the simple things."

 ¿Es esto populismo? Veo más bien una mirada hacia adentro, una persona que se sabe gente y que conoce bien las necesidades y las exigencias de la gente decente. Encuentro, más bien, una persona honesta, un gran equipo si queremos, que nos ha puesto un espejo para que nos veamos como sujetos políticos y que encontremos en ese sencillo acto un motivo para la esperanza. Podemos agita una bandera sin colores pero henchida de sabiduría olvidada y sentido común. No es extraño que la gente decente comencemos a creernos que sí, que se puede. Que podemos construir un país a nuestra altura, una democracia con ciudadan@s, con y para la gente. 

viernes, 23 de mayo de 2014

¿Investigas o trabajas?

Es cierto que nunca me han hecho esta pregunta abiertamente, pero en muchas ocasiones he detectado cierta urgencia en planteármela… amigos, amigas, familia política, hermanas… Madres y padres no tanto…, quizá porque aún confían, y de qué manera, en ti y guardan en su corazoncito la esperanza de que “cuando seas grande” aportes algo significativo a la Ciencia y/ o a la sociedad en general.

Cuando sea grande… esto les comienza a preocupar también a mis propios hijos… ¿Mamá… y tú qué quieres ser “cuando seas grande”…? ¿Mamá… y tú qué quieres ser cuando dejes “de una vez” de estudiar…? O dudas, enormes, porque se ven interpelados ya de algún modo… ¿Es obligatorio estudiar hasta que seamos tan mayores como tú? ¿Mamá… es obligatorio leer todos esos libros? (Mamá… es que no sé si sabrás… que tú ya eres muy grande…)

Pero volvamos a la cuestión… ¿investigar es trabajar? Desde luego si identificamos “trabajo” con una actividad profesional (hasta ahí vamos bien) que te permite ganarte la vida dignamente, esto es, sin tener que acudir un mes sí y otro también a los ahorros de papá y mamá*, entonces la respuesta, queridos míos, es NO. En este punto investigar es una suerte de estadio intermedio que te permite sobrevivir mientras alcanzas el siguiente escalón de tu carrera académica. Los investigadores vivimos en una suerte de mundo Nunca Jamás, complejo de Peter Pan lo denominan algunos, creyendo firmemente que aún disponemos de toda una vida por delante para alcanzar el objetivo más cercano, que en general suele ir alejándose como el horizonte cuando caminas hacia él. Así, hasta que un buen día los cuarenta y cinco llaman a tu puerta sin avisar y con intención de quedarse a vivir contigo para siempre. Se desencadena entonces una inevitable tormenta de dudas que las hace desplomarse sin piedad sobre tu cabecita… ¿Qué estoy haciendo? ¿Qué sentido tiene todo esto? ¿Por qué no estoy trabajando? ¿Qué les dejaré a mis hijos? Todo eso sin hablar de necesidades perentorias tipo… ¿Qué cenaremos hoy?

Investigar es una forma de vida, diametralmente opuesta a toda vida “normalizada”, no conoce el ocio, el “entretenimiento”, los fines de semana, o las vacaciones… todo el tiempo que se dedica a un proyecto, primero a la tesis, después a un paper tras otro, es un todo en el que la vida se envuelve y desenvuelve… recibes y atiendes señales del exterior, es cierto, pero quienes te rodean, y te quieren bien, saben también que esa pecera constantemente conectada es un hábitat natural, un ecosistema complejo que contiene todos los elementos que precisas para vivir, la mayor parte del tiempo, feliz. Sí, es cierto, somos felices.

Es en este sentido que investigar ES trabajar, por el tiempo que le dedicas, por la pasión que le pones en cada mínimo párrafo que escribes o en cualquier pequeña evidencia que encuentras. Es tanto, tanto, trabajo que podríamos hablar, incluso, de una suerte de work-alcoholism, si no fuese porque en este aparente paraíso de investigar-para-vivir-para-investigar, no todo son palmaditas en la espalda y compañerismo sin fisuras. La investigación se desarrolla en un mundo muy competitivo, que tiene perfectamente establecidos los cánones por los que cada trabajo y con él cada investigador, será evaluado**. La presión que contienen las tres líneas anteriores nos obliga a salir de la pecera de vez en cuando. Salimos a respirar, sí… más que nada para tomar impulso… porque es más que probable que en la incursión sigamos dándole vueltas a algún asunto y como resultado obtengamos una brillante idea para un nuevo proyecto. Recomendable, podríamos decir incluso que necesario, pero generalmente no muy bien recibido. En general casi cualquier arranque de creatividad, y por qué no decirlo, de vida, es considerado un deslizamiento hacia la diletancia, que rima peligrosamente con vagancia, vagancia de la mente… y que en realidad viene a significar un alejamiento de tu línea de investigación, a la que te debes y a través de la que eres. Más presión.

Esto nos lleva a la siguiente. Quienes se piensan si plantear o no esa cuestión del principio, entre bromas y diretes, dispararán entonces sin contemplaciones: y... ¿sobre qué investigas?  

*Atención pregunta: ¿No deberíamos estimar las oportunidades que perderíamos si la sociedad no dispusiese de esta línea de crédito filial y sin intereses para investigadores que nos permite adelantar la considerable inversión que se ha de realizar para asistir a congresos, conferencias, estancias, etc.? ¿No es esto una fuente de inequidad?

**Por cierto, Robert Clarisó, profesor de la UOC, escribió no hace mucho una serie de post sobre la evaluación por pares, el papel de los referees, etc. muy recomendables.

jueves, 18 de abril de 2013

Patios de Córdoba y genius loci


Es imposible medir el genius loci. Por eso quienes reclaman medidas "objetivas" para valorar los patios de Córdoba andan desencaminados. El "genio del lugar", el "espíritu", el "duende", es una emoción, un pellizco, una experiencia individual intransferible, una intuición. Sólo algunos patios de Córdoba transmiten parte de esta energía revitalizadora, muy ligada a la "autenticidad", a la "sinceridad", al "centro emocional fuerte" que se precisa para "crear" y "compartir". 


El patio de Virginia Molina, que cuida y vive con tanto mimo y esmero toda su familia, forma parte de ese reducido y precioso grupo de "auténticos". A estos patios deberían dirigirse esencialmente los mimos y cuidados institucionales, pues en ellos reside la esperanza para la preservación de la fiesta.

Otros han elegido la senda de la mercantilización de un decorado. Y esto es inevitable, siempre lo ha sido en casos sensibles como este, cuando el turismo de números gordos y contundentes comienza a ser considerado como imprescindible fuente de financiación. No es triste, es la realidad. Por eso mantengo que los esfuerzos deben orientarse hacia la preservación y el cuidado de iniciativas que mantengan vivo el "genio del lugar", que puede cambiar, mutar y virar su "representación" en el tiempo, pero mantiene siempre su potente capacidad evocadora.

martes, 19 de febrero de 2013

A vueltas con la empatía


Mamá, sabes qué, para los alienígenas nosotras somos alienígenas.

La reflexión de Manuela (6 años) apunta alto en la conceptualización de la empatía, ponerse en la piel del otro, reconocer el espacio que le corresponde a ese “otro” por derecho propio.

La cuestión que quiero abordar aquí es si esos “otros”, los alienígenas que yo visualicé cuando escuché a Manuela, es decir, los “políticos” se sienten interpelados o no. Si son capaces de ponerse en la piel de las personas a quienes afecta, en muchos casos gravemente, cada decisión que toman.

“Las personas deben ser el centro del debate sobre el estado de la nación”, requiere un decálogo conjunto que varias ONG, Amnistía Internacional, Greenpeace e Intermón,  han enviado a toda la cámara baja para su consideración en el debate que se inicia mañana. Efectivamente, los políticos deben “hacerse cargo” de los problemas y poner todo su empeño en solucionarlos considerando a todas y cada una de las personas como un fin, y no como un medio.

Entiendo que esto es lo que se les requiere desde una manifestación, y no tanto que se “atrevan” a pisar el asfalto y gritar consignas de indignación. Un político debe estar atento a lo que ocurre en la calle, claro que sí, pero debería tomar cartas en el asunto mucho antes de que las manifestaciones sean un clamor “contra los políticos”.

Porque entonces hay aquí también ya una grave falta de empatía, una incapacidad para ponerse en la piel del alienígena, y eso es precisamente lo que puede dar al traste con la política, la política que necesitamos, urgentemente, para llegar a ser un país decente. 

lunes, 28 de enero de 2013

Posteconomía


Mientras a mi alrededor se escuchaba, y se olía, el bullicio medieval, he leído el último libro del periodista Antonio Baños: “Posteconomía: hacia un capitalismo feudal”, que viene a tratar algo así como en qué se ha transformado la economía, “antes ciencia social”, cuando ha dejado de tener entre sus objetivos (clásicos) conseguir el reparto más efectivo y justo de unos bienes (escasos).

Baños considera que la posteconomía no es sino dogma, pues no ofrece alternativas, o hipótesis. Ante la incertidumbre del momento actual muestra un único camino, una única salida (austeridad, recortes), y eso es lo que ha hecho que la economía deje de ser una ciencia (social) descriptiva para pasar a ser prescriptiva, esto es, dogmática.

La Nueva Economía Medieval, que el autor describe con acerado humor,
adolece, intencionadamente, de una dimensión moral, que hará muy difícil la vida pacífica y digna entre las personas.

lunes, 10 de diciembre de 2012

Ser turista en Córdoba


Yo también fui turista una vez en Córdoba. Durante tres años seguidos, 95-98, asistí con una mirada sorprendida y muy interesada en los detalles, al festival de los patios. De aquellas visitas conservo una importante colección de diapositivas, y una impronta en la forma de valorar los paisajes urbanos que me acompañó después en los ocho años de ejercicio profesional junto al paisajista Luis Vallejo.

En estos días de reconocimiento de los patios, al ser aceptada al fin la candidatura del festival en la Lista para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial de la UNESCO, he rastreado en mi memoria qué fue lo que más me impresionó en aquellos viajes iniciáticos por la ciudad, planito en mano, en busca de un recóndito paraíso.

En primer lugar la emoción de descubrir, en el paseo, una sucesión de espacios en la ciudad con una escala en armonía con la dimensión de sus edificios y de sus calles. La “educación del ojo” que dicen una buena amiga romana, sólo es posible si creces en una ciudad en la que la armonía está escrita en cada piedra.

También la capacidad para sorprender y no agotar, de la repetición casi invariable de la misma colección de elementos presentes en cada patio, muros encalados, macetas pintadas y flores rojas y blancas. Así lo tengo grabado en la memoria. Esta capacidad es muy importante, especialmente si consideramos que vivimos en una sociedad que se “actualiza” casi al minuto a través de las redes sociales. Los patios son siempre iguales a sí mismos, a su esencia, pero también siempre distintos. Este valor diferencial se lo aportan sus elementos vegetales, los grandes olvidados en los trabajos de catalogación de tipologías que se han realizado hasta la fecha.

Finalmente, el saber hacer de sus gentes. El estilo, la gracia, la capacidad para ordenar de un modo elegante tal cantidad de macetas y elementos, muchas veces en espacios con una escala mínima. Este “know how” que tanto se valora en las empresas de última generación, debería ser, en mi modesta opinión el eje fundamental de las propuestas que se aborden de ahora en adelante para la gestión sostenible de los patios. Si no queremos incurrir en la tentadora y cómoda sucesión de “decorados”, la gente deberá estar en el centro de toda política de gestión. Porque sin gente sabia en el “saber hacer” no habría habido, ni habrá, patios. 

miércoles, 11 de julio de 2012

está ocurriendo ahora



Cuando Martha Nussbaum analiza las causas de exclusión de un sistema básico de justicia llega a la conclusión de que se trata "simplemente" de que las preguntas que se plantean al realizar el contrato social, esto es, ¿quién firma el contrato social? y ¿a quién afecta dicho contrato?; se plantean habitualmente de forma combinada. Es decir, que quienes establecen y firman el contrato, lo hacen para sí mismos, sin tener en cuenta a las minorías a las que afecta.

Buscando el mayor bien para el mayor número (máxima del utilitarismo económico dominante), dejan fuera a quienes no tienen derecho al voto, a quienes no cotizan, a quienes la miseria priva de la capacidad para escapar de la ignorancia: migrantes, gitanos, madres y cuidadoras, niños, niñas, pobres, discapacitados... Cuando las instituciones entran en barrena, como está ocurriendo ahora en España, las minorías se van ensanchando y pronto alcanzarán a esa mayoría que, en teoría, era beneficiaria del contrato.

Nussbaum propone que estas cuestiones se resuelvan de forma independiente: ¿Quién firma el contrato? Sí, de acuerdo, políticos, empresarios, banqueros, funcionarios, trabajadores por cuenta ajena con un contrato digno; pero la respuesta a la segunda cuestión (¿A quién afecta dicho contrato?); no puede ser la misma, la respuesta tiene que ser necesariamente incluyente, suficientemente flexible, mínimamente decente.

Está ocurriendo ahora, mirábamos hacia delante pensando que era posible una sociedad mejor, y nos están construyendo una nueva sociedad sobre odres viejos, odres clasistas, casi feudales, una sociedad miserable, ignorante, que la basura asfixiará en su propio hedor mientras los que se arrogan la titularidad del contrato disfrutan de unos privilegios basados en el engaño, la mentira, el robo o, simplemente, la razón de nacimiento.    

lunes, 12 de marzo de 2012

Las Constituyentes

Asunción Cruañes Molina, Belén Landáburu, Soledad Becerril, Dolors Calvet Puig, Ana María Ruiz Tagle, Esther Tellado Alfonso, Nona Inés Vilariño Salgado, María Dolores Pelayo Duque, Carlota Bustelo, Virtudes Castro García, María Izquierdo Rojo, Rosina Lajo Pérez, Amalia Miranzo Martínez, Mercedes Moll de Miguel...

Son 14 de las 27 mujeres, diputadas y senadoras, que participaron en la primera legislatura de la actual democracia española, que se inició en 1977. Son “las constituyentes” porque trabajaron en la redacción de enmiendas, en la discusión, negociación y aprobación de cada uno de los artículos de la Constitución española.

Oliva Acosta, directora y productora, las ha reunido junto a otras políticas en activo en un documental vibrante, en un círculo que alimenta la conversación y el intercambio de impresiones y experiencias, de ayer y de hoy, y en el que los colores de los partidos quedan mágicamente suspendidos. “Las Constituyentes” está cosechando tantos premios como admiración y respeto por quienes hemos tenido la suerte de visionarla en presencia de su directora. Aplaudimos a Oliva Acosta, a su magnífico equipo, del que queremos resaltar el trabajo de Mª Luz Domínguez, montadora y Alicia Alemán, compositora, y también aplaudimos a estas mujeres hasta ahora invisibles, valientes, tan sabias, tan conscientes de sí mismas y de su labor en el congreso en cuanto mujeres. Su solidaridad y empatía, su cariño.

No dejen de verla, búsquenla, su voz, sus caras, sus manos, son un testimonio fundamental para comprender nuestra historia. La historia reciente de España también tiene madres y están aquí: www.lasconstituyentes.com

lunes, 5 de marzo de 2012

Intervenciones, guerras y el problema del dilema moral

Esta reflexión fue realizada en junio de 2011, a propósito de la intervención en Libia. Vuelve a estar vigente, ahora por Siria, pero en este caso por la "no intervención". Se trataba de una reflexión en torno al problema de "manos sucias" o "dilema moral": "Me encontré entonces ante un dilema moral, es decir, ante una situación que me obligaba a posicionarme a sabiendas de que debía escoger entre dos formas de actuar que eran incorrectas desde el punto de vista ético. Oponerse a la aplicación de la resolución, un planteamiento “pacifista” de oposición a cualquier uso de la violencia para la resolución de conflictos parecía en este caso insuficiente para evitar una masacre y apoyar la resolución suponía dar carta de legalidad a una intervención militar". Hoy, sigo considerando a la ONU única fuente de legalidad internacional. Por eso la guerra de Libia es legal, según el derecho internacional, legítima, según los principios de la solidaridad humanitaria. También plantea problemas, por supuesto, porque los estados que capitanean la intervención (Estados Unidos, Francia, Reino Unido, OTAN) son los “sospechosos habituales”, como les denomina Ignacio Ramonet, implicados en intervenciones unilaterales que les impiden tener la mínima credibilidad. Texto completo aquí

jueves, 1 de marzo de 2012

Das sind die Gärten an die ich glaube:

Estas palabras tan bellamente enlazadas pertenecen a Rainer M. Rilke e inspiran este cuaderno.
Estos son los jardines en los que creo: Paisaje, Jardín, Patio, Arte, Ontología.
Aproximación a una ontología del patio: Paisajes cotidianos para comprender el siglo XXI, una comunicación presentada al VIII Congreso de la Asociación Andaluza de Filosofía celebrado en Málaga en septiembre de 2010 y ahora publicada en nº 26-27 de ALFA.

sábado, 5 de febrero de 2011

¿Qué es el arte público?

El arte público no trata acerca de uno mismo, sino de los demás. No trata de los gustos personales, sino de las necesidades de los demás. No trata acerca de la angustia del artista, sino de la felicidad y bienestar de los demás. No trata del mito del artista, sino de su sentido cívico. No pretende hacer que la gente se sienta empequeñecida e insignificante, sino de glorificarla. No trata acerca del vacío existente entre la cultura y el público, sino que busca que el arte sea público y que el artista sea de nuevo un ciudadano.
Siah Armajani, “Manifiesto. El arte público en el contexto de la democracia americana” en AA.VV., Siah Armajani, Catálogo exposición Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, Madrid, 1999.
de blog en blog: ¿Qué es el arte público? para ARS operandi

sábado, 29 de enero de 2011

decir paisaje

Comprender nuestros paisajes urbanos siempre estará en función de nuestra atención y nuestra atención depende en gran parte de la velocidad que imprimimos a nuestra vida cotidiana y a nuestro trabajo. Cuando ponemos “velocidad” sobre la mesa suelen aparecer también otras palabras: simplificación, homogenización, previsibilidad, banalización… La importancia del diseño en los paisajes urbanos tiene que ver con nuestra cultura de comunicación. Si consideramos que la cultura es una renuncia a las soluciones veloces y rudimentarias podríamos considerar que nuestra “cultura de comunicación” tiene mucho que ver con nuestra capacidad de entrelazar y enlazar mundos, una visión amplia que nos permite trascender las soluciones “ingeniosas” para llegar a soluciones “bellas, útiles y comprensibles”.

La capacidad comunicativa del paisaje urbano está fuertemente relacionada con la capacidad del emisor, quien diseña, y del receptor, quien mira, observa, pasea, vive…

El paisaje urbano es un sistema orgánico complejo. Esto significa que está conformado por múltiples relaciones raramente comprensibles en un primer golpe de vista. Una actuación que aspire a ser reconocida y valorada no puede abordar el espacio como si se tratase de un lienzo en blanco. Precisa cierta dosis de responsabilidad y respeto hacia el lugar a tratar y, esencialmente, hacia las personas que harán uso de ese espacio. La transformación y disfrute de los espacios públicos de la ciudad puede programarse siguiendo tácticas más o menos contrastadas pero finalmente serán personas quienes doten de significado, culturizándolo, a todo lo construido, reconstruido, restaurado y/o rehabilitado en la ciudad.

La asociación FUTURA ha programado para el próximo día 2 de febrero de 2011, en la facultad de filosofía y letras, una mesa redonda en la que se abordará desde la perspectiva de la geografía y la arquitectura el paisaje urbano fluvial en el entorno monumental de Córdoba. Un encuentro que pretende facilitar, precisamente, esa información y comunicación por la que abogamos.

Columna HoyxHoy Córdoba (SER)

domingo, 9 de enero de 2011

construir la vida

La participación de las mujeres en la construcción de la vida cotidiana no es un asunto precisamente novedoso; las mujeres hemos sido parte fundamental en el devenir histórico de nuestros pueblos y ciudades aunque nuestros saberes y nuestra forma de hacer hayan sido silenciados e invisibilizados durante siglos. Esta “mala práctica” se ha basado en una creencia que pretendía, y pretende aún en muchas ocasiones, atribuir al punto de vista masculino una neutralidad y universalidad que se ha visto una y otra vez superada desde que Olimpia de Gouges redactara en 1791 la Declaración de la Mujer y la Ciudadana.

Cuando las mujeres pensamos la ciudad y el territorio adoptamos un compromiso ético con el conjunto de la ciudadanía y aplicamos premisas basadas en nuestra propia experiencia de la ciudad y en nuestros conocimientos técnicos. Combinar la técnica y la vida podría bien resumir nuestra forma de hacer las cosas. Esta nueva forma puede y debe atender a las nuevas realidades, tomar conciencia de la necesidad de contribuir activamente a la fundación de un nuevo paradigma económico y social que se fundamente en la democracia, la equidad, la justicia y la paridad.

sábado, 8 de enero de 2011

vida cotidiana

Vida cotidiana. Vida mezclada, no fragmentada, en la que todo influye sobre todo. Vida que obliga a mirarse en el espejo cada día y reconocerse. Reconocerse como un yo específico y capaz de un juicio global, de una política. Política de lo común, de lo que tenemos entre manos.

Nuestro paisaje, nuestros ríos, nuestra ciudad, nuestra tierra. Al fin y al cabo son todas esas “pequeñas” cosas las que nos procuran cobijo, aire para respirar, cultura donde asirnos, espacios donde encontrarnos, donde crecer, amar y morir. Hemos ido perdiendo el control sobre nuestra tierra al tiempo que perdíamos el control sobre nuestras propias vidas. Recuperar el control quizá requiera comenzar por mirar alrededor y echar cuentas sobre nuestras posibilidades.

En 1911 Virginia Woolf aseguraba que algo había cambiado ya para siempre. “No ha sido un cambio repentino y definido épicamente pero un cambio en cualquier caso. Todas las relaciones humanas han variado: entre amos y sirvientes, entre maridos y mujeres, entre padres e hijos. Y cuando cambian las relaciones humanas hay un cambio al mismo tiempo en religión, en conducta, en política, en literatura”. También para Walter Benjamin la vida urbana implica una transformación antropológica profunda. “La ciudad no es un paisaje más de la industrialización, ni siquiera su escenario privilegiado, sino un vector esencial de la experiencia moderna, de sus dramas, pero también de las posibilidades de emancipación que ofrece”.

Es decir que son los cambios en las relaciones sociales los que hacen revoluciones.

Ahora sabemos que algo cambió allá por 2001, sin imágenes épicas que recojan ese momento, fue entonces cuando Internet se incorporó definitivamente a nuestra vida cotidiana, globalizando irreversiblemente el mundo. Así, ahora que eso que llaman “crisis” nos desplaza poco a poco de una realidad que considerábamos ganada legítimamente, contamos con esa herramienta de uso global que está culminando el proceso de educación universal iniciado hace más de cien años y que nos permitió aprender a leer, escribir y pensar de forma crítica. Afrontar el futuro con determinación es cuestión de reconocimiento en lo personal y en lo colectivo. Cuestión de confianza en la fuerza de nuestra energía cotidiana en red.

Columna HoyxHoy Córdoba. Cadena SER

La imagen es portada de "Un cuarto propio conectado" de Remedios Zafra (2010)

jueves, 16 de diciembre de 2010

decir sostenible

El reconocimiento del adjetivo “sostenible” ha crecido exponencialmente desde que se asociara al término “desarrollo” en el Informe “Nuestro futuro común” dirigido en 1984 por la doctora noruega Grö Harlem Brundtland para Naciones Unidas. Sin embargo, el uso cotidiano del término no parece implicar un conocimiento profundo de su significado. De hecho, un uso indiscriminado puede llegar a vaciar de contenido el término del que deriva: la sostenibilidad. Una palabra “mundo” que engloba toda una forma de vida, individual y colectiva, y que pretende una economía del equilibrio, una democracia de la tierra.

En 1984, con el apoyo político de la mayoría de los países occidentales, se estableció que “desarrollo sostenible” sería aquel que satisfaciendo las necesidades del presente no comprometiese las necesidades de futuras generaciones. La proliferación del término que tanto nos desconcierta, aplicado a casi cualquier categoría social procede de este informe. Ya saben, cultura sostenible, economía sostenible, educación sostenible, ciudad sostenible… y, me pregunto, ¿Qué queremos sostener?

Mi respuesta ideal es vida, la capacidad de vivir y convivir dignamente, entre humanos y no humanos. La Vida, con mayúsculas, que afecta a nuestra organización social y a la organización de la naturaleza. Entonces ¿Es posible una ciudad sostenible? Creo que sólo si genera futuro, no sólo respuestas inmediatas. El futuro está ahí delante, listo para ser ideado, pensado, reflexionado y construido. El futuro no se improvisa, no sobreviene, el futuro comienza aquí, ahora. Parece necesario subirse a una gran montaña para poder avistar, desde una buena altura, no tanto cómo será el futuro sino cómo tendremos que construirlo para sostener la vida digna. Considero que actualmente sólo dos grandes y sabias montañas pueden ayudarnos en la tarea de construir ese futuro: el feminismo y la ecología. Dos corrientes de pensamiento y acción vivas y transparentes.

Combinando estas dos filosofías políticas nace EQUO. Una fundación que pretende un espacio de pensamiento para la ecología política que viene del futuro, no del pasado. Un futuro esperando a ser vivido dignamente.

Columna para HoyxHoy Córdoba. Cadena SER.

sábado, 27 de noviembre de 2010

Eso que llamamos sociedad no existe

De Blog en Blog, a propósito de una entrada del Área de Filosofía Moral de la UCO: http://area-filosofia-moral-uco.blogspot.com/2010/10/la-ultima-cabecera-opening-de-los.html

Son palabras de Margaret Thatcher, Primera Ministra del Reino Unido entre 1979 y 1990, inspiradas en “La constitución de la libertad” de Friedrich von Hayek. El mundo ideal para este economista contemporáneo de Keynes no es una sociedad en la que las personas tienen intereses y metas comunes y buscan, por medio de las instituciones, alcanzar el bien común, sino como un grupo disperso de individuos que eligen aquello que consideran mejor para sí mismos sin estar sometidos a más marco preceptivo que un pequeño conjunto de acciones legalmente prohibidas, lo que se denomina “derecho negativo”. Adam Smith es considerado el primero en expresar esta idea en “La riqueza de las naciones”.

En “El pensamiento secuestrado” (2007) Susan George estudia el clima político, intelectual y cultural que hizo posible la denominada “guerra contra el terror” impulsada por Bush y Cheeney. Según esta autora existe un movimiento “hacia la derecha” de la cultura estadounidense, probablemente iniciado en los años ´70 o quizá antes, que ha conseguido que independientemente de quien gobierne, el centro de gravedad de lo político se sitúe en lo que se ha dado en llamar “neoliberalismo” y “neoconservadurismo”. Es una cultura política basada en engaños, en lo que ella denomina “mentir como estilo de vida”, que conlleva inevitablemente la degradación de la política.

“¿Cómo ha ocurrido esto? ¿Cómo es que han bastado sólo unas décadas para que los ideales estadounidenses, expresados en algunos de los documentos políticos más inspiradores que se han escrito, estén pisoteados en el fango? ¿Cómo puede el país cuyo primer acto independiente fue declarar que todos los hombres han sido creados iguales ser ahora una de las sociedades más desiguales del planeta?” Para Susan George la batalla por ganar la hegemonía ideológica ha sido principalmente cultural y la estrategia desarrollada por la extrema derecha estadounidense para conseguirlo ha sido plenamente rentable.

Manuel Castells también aborda este problema vital para quienes sí creemos en la sociedad en “Comunicación y poder” (2010) en el capítulo denominado “Programando las redes de comunicación” expone la influencia de los think tanks en el enfoque de la “nueva derecha”. Tras la dimisión de Nixon por el asunto Watergate una pequeña élite de estrategas republicanos decidió que era el momento de llevar a la política los conocimientos académicos y la experiencia profesional que favoreciese sus intereses económicos, políticos y culturales. Es significativo que de los 187 think tanks contabilizados en el año 2005 en 117 de ellos predominase la ideología conservadora. Un ejemplo actual es la incorporación de José María Aznar a la presidencia de una organización de este tipo denominada Global Adaptation Institute, cuyo objetivo es convertirse en una voz "pragmática" en el debate público sobre el cambio climático: http://www.publico.es/ciencias/342147/aznar-presidente-de-un-consejo-sobre-cambio-climatico.

Parece por tanto que esta estrategia de la Fox podría enmarcarse en esta tendencia de aletargamiento cultural, dado que para ellos cultura y política son inseparables, en el que la censura ha dejado de ser necesaria. Tras décadas en las que la televisión ha sido fuente de todas las noticias de la mayoría de los estadounidenses la cabecera de los Simpson no hace sino emplear y difundir una noticia que no podrá ser nunca ya noticia. Quema, agota el argumento reivindicativo de Banksy (http://www.banksy.co.uk/) transformándolo en irrealidad. Sería el camino inverso al trazado con los realities, donde las noticias “reales” han sido sistemáticamente suplantadas con noticias triviales.

Ni Europa, ni España, son aún Estados Unidos. Creo que aún tenemos capacidad de maniobra o al menos alguna responsabilidad en evitar este “deslizamiento radical de la cultura”. Tanto Susan George como Manuel Castells lamentan la pereza intelectual del pensamiento progresista para contrarrestar esta hegemonía cultural de la que tan fácilmente detectamos los síntomas pero de la que parece muy difícil escapar. Tendremos que ponernos a la tarea o “Vendrá la realidad y nos encontrará dormidos”. Un título de Santiago Alba Rico publicado también en 2007.

jueves, 25 de noviembre de 2010

sobre violencias y derechos de las mujeres en las ciudades

La ciudad, la polis, nos conforma como personas políticas en tanto que actuamos por un interés común. Etimológicamente “interés” procede de inter-esse, el espacio que existe entre tú y yo. El espacio público es entonces espacio “intersección” de asuntos comunes. El espacio político se construye a partir de ese espacio común de intereses mediante la lexis y la praxis, el diálogo y la acción.

Hablar de ciudades es hablar esencialmente de espacio público, de espacio de representación, de espacio político. Es el lugar donde suceden las cosas y el lugar que potencia nuestras capacidades ciudadanas de relación con el entorno social y natural. Es el lugar privilegiado para el desarrollo y visibilización de las capacidades políticas, también para las mujeres. Abordar las formas de violencia hacia las mujeres en el espacio urbano pretende poner sobre la mesa nuestras preocupaciones espaciales, de relación con el espacio, con la escala de planificación y la percepción individual, en tanto que mujeres, de las políticas de organización y gestión de las ciudades.

La violencia en las ciudades mantiene aún un sesgo mayoritariamente masculino, en tanto que sujeto y objeto de dicha violencia; sin embargo es la percepción de ésta, en tanto que generadora de miedos, lo que limita la vida de las mujeres, y no la de los hombres, en los espacios públicos y supone un detrimento importante de sus derechos fundamentales. El más importante de ellos aprobado como nuevo derecho humano en la Convención de Belém do Pará en 1994 es "el derecho de las mujeres a vivir una vida libre de violencia".

La violencia que percibimos las mujeres en las ciudades nos hace sentir vulnerables, inseguras, sabedoras de la presencia de peligros que acechan nuestra integridad física y psíquica. Es el miedo a ser asaltada, a ser agredida sexualmente, a ser acosada verbalmente o físicamente. Miedos ante los que las mujeres hemos desarrollado un principio de precaución que nos lleva a “evitar” el peligro limitando nuestra presencia en el espacio público.

Para potenciar el desarrollo de la democracia ciudadana es fundamental promover la presencia de las mujeres en este espacio público. La acción positiva, la promoción del progreso de las ciudades, debe incorporar la visión de las mujeres en la planificación y gestión urbana de un modo integrador e innovador. Con ello será posible hacer visibles las diferencias, la diversidad enriquecedora, entre ser hombre y ser mujer, entre los roles asumidos, entre las necesidades y las capacidades respectivas. Permitirá además desarrollar el derecho de las mujeres a la ciudad que no es más que el derecho común a vivir en ciudades más equitativas, democráticas, sostenibles e inclusivas. Y, con ello, más libres de violencia.

Un vídeo realizado por el colectivo canadiense "Madres contra el cambio climático"

jueves, 18 de noviembre de 2010

"El contrato del dibujante"

Ambientada en los últimos días del verano de 1695, “El contrato del dibujante” comprende un complejo de argumentos superpuestos difícilmente desentrañables en un primer visionado. Tampoco en un quinto o en un sexto parece posible. Manteniendo la relación con esta película de un modo íntimo y personalísimo, nunca he querido leer nada de lo que haya escrito su director o la crítica sobre ella, siempre me he expuesto a ella de un modo ingenuo, esperando que “su” verdad me fuese revelada. Esta vez no fue una excepción a pesar de que, al menos, he conseguido avanzar en conocer el momento en el que pierdo pie, o remonto el vuelo, dejándome llevar por los endiablados diálogos entre Mrs. Talmann y Mr. Nelville, la música y la estética de un jardín que se ve reforzada por lo que en él acontece más que por su valor en sí.

Los lazos que me mantienen sujeta a ella son de varios colores, desde la música de Nyman, a quien descubrí en los 80 de la mano de Ramón Trecet en su inolvidable “Diálogos-3”: la belleza es la única protesta que merece la pena en este asqueroso mundo; la temática del jardín como experiencia estética, la simbología de los frutos, las flores y los oficios y ahora, finalmente, la filosofía política que también parece querer entremezclarse.

Los créditos de entrada, con la canción de Henry Purcell (Mary Springfels – So When The Glitt'ring Queen Of Night - Composed Or Made Famous By: Purcell) son fundamentales para comprender el who is who de la historia que se nos va a narrar en tantos planos superpuestos. Para empezar tenemos el asunto de la propiedad y el modo de acceder a ella. El propietario de Anstey, Mr. Herbert, ha llegado a serlo en virtud de su matrimonio con la hija del anterior propietario. Primer juego de palabras imposibles, la hija del matrimonio, Mrs. Talmann, sugiere a su padre que siempre presume del jardín a lo que él responde que esto de debe a que “es” de su propiedad; Mrs. Talmann, que busca la reconciliación de sus padres tras un alejamiento del que no se da razón, le rebate que Mrs. Herbert también es de “su” propiedad y nunca presume de ella. La fecha elegida no es casual, en 1694 había muerto la reina Mary y en ese mismo año se aprobó la ley que permitía a las mujeres heredar propiedades. Cambio de plano, los deslenguados y correctísimos huéspedes hacen comentarios con alto contenido erótico en torno a las manzanas, las ciruelas y las habilidades del jardinero para “injertar limones”.

El dibujante, acosado por Mrs. Herbert y Mrs. Talmann para que realice una serie de dibujos sobre el jardín terminará lanzando un órdago fatal: “Aumento mis honorarios en función del placer que me pueda ofrecer el trabajo” que le permitirá establecer un primer contrato en el que se pacta que a cambio de sus dibujos recibirá no sólo la suma acordada por cada de uno de ellos sino los favores sexuales de Mrs. Herbert. Mrs. Talmann conseguirá un segundo contrato para la realización del dibujo número trece en el que es el dibujante quien debe procurar favores. Se refleja aquí la importancia y valor otorgado en la época al contrato, al pacto, para los intercambios, sean de la naturaleza que sean. Una actitud que refleja la creciente “monetización” de las relaciones sociales, la fundación del Banco de Inglaterra se realiza también en estos años. El contrato es también el modo de legitimar el poder de uno sobre otro de los que lo suscriben.

La actitud ante la naturaleza del dibujante, racionalista, materialista (Michael Nyman – An Eye For Optical Theory), que pretende “ser fiel a la realidad” a través de una cuadrícula que le permite mostrar la denominada “honradez teórica del arte” y su fracaso ante el siglo ilustrado que viene (Michael Nyman – The Garden Is Becoming A Robe Room). Es el jardín y su relación con él, cartesiano, distante, observadora del dibujante mientras que la del paisajista holandés que acompaña a Mrs. Talmann cuando parece que ya se ha iniciado el otoño es transgresora, osada y audaz, se siente con capacidad de transformar el paisaje de acuerdo con sus necesidades.

El dualismo sujeto/ objeto está también presente en la conversación que mantiene el dibujante, Mr. Neville, con Mrs. Talmann en la que esta le espeta algo así como “usted pinta lo que ve pero no lo que está tras lo que ve, para eso debería ser inteligente y saber interpretar lo que en realidad está viendo.”

Finalmente el personaje denominado Greenman, bien podría representar ese genio que habita los bosques ingleses y que en “El sueño de una noche de verano”, Shakespeare llamó Puck, el genio que enreda, que cambia las cosas de sitio, que hace que la realidad se torne irracional y con ello inaprensible. Podríamos además relacionarlo con los juguetes mecánicos, autómatas, que tanto éxito comenzaban a tener en la época y que se incorporaban al jardín como una inagotable fuente de sorpresas para invitados, amantes o cortesanos que fuesen convocados a disfrutar de la casa. El fin último de mansión, jardín, juegos era la capacidad del propietario para epatar y conseguir distinguirse del resto. Se trata de una representación del juego de poder, un juego muy serio que en este caso acaba con la muerte de dos personajes y una espectadora pegada en el sillón diciéndose “Me han vuelto a ganar la partida. No, no sé quién es el asesino”.

viernes, 5 de noviembre de 2010

People meet in Architecture

People meet in Architecture es el lema escogido por Kazuyo Sejima para la duodécima Mostra Internacional de arquitectura de Venecia. Con él la arquitecta japonesa intenta animar la nueva arquitectura hacia la creación de espacios físicos de encuentro que trasciendan los exitosos espacios virtuales generados por Internet. El lema es optimista y admite sugerentes interpretaciones.

De algún modo política y arquitectura siempre han estado ligadas conceptualmente, ambas pretenden la transformación, el progreso y la ordenación de las ciudades. Ambas generan ciudadanía. Les propongo entonces sustituir Architecture por Politics: People meet in Politics. Nuestro lema vendría a decir que la política puede, y debe, generar espacios de encuentro, sugerir lugares que permitan la discusión constructiva y el afianzamiento de la democracia. La cuestión ahora sería con qué materiales cuenta la política para idear y hacer realidad esos lugares. Sirviéndonos del lenguaje de Sejima podríamos decir que han de procurar transparencia, evitar las fronteras, los límites y potenciar la diversidad. En política, como en arquitectura, lo más complicado es conseguir un equilibrio entre la abstracción y la realidad.

lunes, 18 de octubre de 2010

aprendiendo del pop de Murakami

Realizamos una visita a la exposición "Superflat" de Murakami con "Historia del Pensamiento Anglosajón" y "Hermenéutica de la Obra de Arte", en ella se abordaron varios temas con la pretensión de determinar si lo expuesto podría denominarse “arte”. El problema del Nominalismo que agota la vía de la dualidad esencia/ realidad y que en el arte representa el inicio de su propio fin. Si el “arte” carece de esencia sólo se tiene a sí mismo como objeto y, según teoriza Arthur C. Danto, un discurso filosófico que se transformará en la gratificación intelectual que ha de sustituir a la gratificación estética. En ese caso el trabajo de Murakami “trata sobre un discurso sobre el arte pero no es arte”.

Se consideró además que Murakami representaba un paso más en “el deslinde de la tradición del arte” y que de algún modo representaba una “decadencia”. Se argumentó en contra, sin embargo, que hablar de decadencia sólo era posible si seguíamos dando por buena “la tradición”. Algo improbable a partir de Warhol y el Pop-Art y/o si damos por buenas las propuestas de Danto. El principio fundamental del arte parece haber mutado a partir de la cultura de masas adoptando criterios más democráticos y economicistas. Se trata de “nuevos modelos” que mutan a la velocidad de las nuevas comunicaciones y que afectan a todas las disciplinas académicas regidas por la tradición.

En 1971 Denise Scott Brown ya alertaba a la arquitectura de la necesidad de aprender del pop en “Learning from pop” publicado originalmente en la revista Casabella, si pretendía sobrevivir. En él se preguntaba que dado que la tradición arquitectónica no produce lo que la gente quiere o necesita ¿Quién lo está haciendo y qué podemos aprender de ellos?. En su investigación la arquitecta estadounidense trataba de descubrir lo que se puede aprender de los artefactos que produce la denominada cultura popular. De algún modo, como ocurre en la pintura hasta los años sesenta, las ideas sobre la forma son las que determinan la esencialidad de la arquitectura, una arquitectura que se sigue viviendo ajena a los intereses colectivos.

Murakami se postula como un nuevo Warhol mientras se afirma inspirado en su propia “tradición”, no occidental sino japonesa. Como veremos a continuación sus influencias abarcan desde el período Momoyama, siglo XVI, hasta el Otaku, surgido tras la segunda guerra mundial. Su tradición es la que le lleva a interesarse por lo cotidiano, la que le facilita la técnica y, lo más importante, es su tradición quien identifica el arte con un fin economicista que tanto distorsiona a nuestra propia tradición.

“Superflat” es una selección de trabajos realizados por la factoría Kaikai Kiki Co., Ltd. dirigida por Takashi Murakami. La muestra llega comisariada por Antonella Montinaro y está compuesta por 22 litografías y cuatro vitrinas que contienen 29 figuras de pequeño formato que proceden de otra mayor producida para The Museum of Contemporary Art (MOCA) de Los Ángeles en 2002. En la sala se pueden ver, además, dos documentales: Yoshitomo Nara x Takashi Murakami de la New Pop Revolution y Takashi Murakami: Toying with Art, de Ben Lewis para la BBC-Art Safari.

Esto que podemos ver ahora en Córdoba está lejos de ser “lo último de lo último” de lo producido por la compañía de Murakami, ocho años son muchos en estos tiempos de cambios vertiginosos. Quizá esta sea la cuestión, quizá Murakami no esté tan interesado en presentarse como un nuevo puntal revolucionario del pop-art sino más bien como un puerto de enlace entre la más prestigiosa tradición del arte japonés y la contemporaneidad del archipiélago. Así explica el propio Murakami, en los vídeos que acompañaron a la producción del Guggenheim de Bilbao en 2009, que el término “Kaikai Kiki” que da nombre a su factoría fue acuñado por el maestro Kano Eitoku (1543-1590) máximo representante de la época Momoyama para denominar “algo fantástico que no existía hasta entonces” y que con él trata de relacionar su propia producción con esta corriente artística en la que predominaban las escenas de la vida de la gente sencilla representada en suntuosos murales dorados realizados para los palacios de los soberanos Nobunaga e Hideyoshi.

La tradición de la reproductibilidad técnica que determina la inmediatamente posterior época Edo, siglo XVII, será clave para el éxito y popularidad de los ukiyo-e, literalmente “estampas del mundo que fluye”. Las técnicas de impresión xilográfica inicialmente relacionadas con los tratados ilustrados con estampas anónimas pronto abrieron paso a trabajos firmados por pintores que tuvieron siempre como tema fundamental el desarrollo de la vida cotidiana. Unas estampas realizadas con formas y colores “súper planos”, sin profundidad, una de las principales características de la pintura en la tradición japonesa.

Murakami justifica de este modo las críticas que favorecen la valoración de su trabajo más allá de la frivolidad del merchandising al que se acerca tan descaradamente. El mismo montaje de la exposición parece una broma. El mantenimiento de ciertas identidades tradicionales ensalzadas como un valor fundamental salen sin embargo muy mal paradas cuando leemos las declaraciones, subtituladas en los documentales que acompañan la muestra, del artista en su fingida ingenuidad. La realidad que generan las imágenes de Murakami resultan tan verosímiles como objetos para la felicidad como la sofisticada decoración de una exclusiva tienda de moda. Un horror vacui pleno de sonrisas perfectas pero banales.

1- Aunque de una época posterior, es posible visitar la colección de estampas japonesas de la Biblioteca Nacional de España: http://bdh.bne.es/bnesearch/Search.do?text&field1val=+japón+&numfields=1&field1Op=AND&exact&advanced=true&field1=sede&language=es

2- El Guggenheim de Bilbao mantiene un espacio dedicado a la muestra de Murakami de 2009 con muchos vídeos que facilitan la “comprensión” del universo Kaikai Kiki Co., Ltd.

http://www.guggenheim-bilbao.es/microsites/murakami/secciones/video_tour_murakami/video_tour_murakami.php?idioma=es